jugando con arcilla  

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pensamiento, palabra y acción.

Tercer Taller de Ciencias  

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La semana pasada estuve en un taller de ciencia de la UNAM. No imaginan lo divertido que fue, la treintena de "nerds" demostró sin lugar a duda que el gusto por las ciencias y las buenas calificaciones no tienen nada que ver con una disminución en el relajo (desde mi perspectiva todo lo contrario) nos dormíamos a las 2 de la mañana, para despertarnos a las 6 y comenzar con las actividades del taller. Los ponentes de las conferencias que nos dieron tenían al menos un doctorado, Stanley Kurtz, Stan for friends, es SNI2! Hicimos un montón de amigos, nos divertimos mucho, recibimos conferencias sobre varias areas de la ciencia, tuvimos talleres (donde hicimos electroforesis con el DNA, clasificamos insectos ETC.) En fin, sin lugar a dudas me gusto mucho más que el viaje a Cancun que hice una semana antes. En resumen, aprendimos un montón de todo, hechamos relajo por montones también e hicimos un montón de amigos. (por cierto, nadie en el CRyA usa windows con agrado, entonces casi todas las compus tienen linux o mac)Finalmente por este motivo, y también porque el profe de compu le hecha porras al Linux, me he embarcado en la titanica tarea de instalar dos sistemas operativos en mi compu. (como no se usar mi compu mas que picando botoncitos, será titanica para mi) Si lo logro, esto merecerá una entrada en el blog.

Heraclito tomando el té con platón.  

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"Palabras fugaces, versos del viento
Alientos efímeros, chispazos eléctricos.
El río de fuego, fluye inasible, rápido,
Muere el humo con la flama, cierto.
La llama que no arde ni se extingue vio,
Que hacia adelante solo fluye con su brio."

Thanks, Gracias, Merci, Robustita, me hiciste pensar. Te presento aquí (porque soy muy lento escribiendo en cel) los seis versos que me brotaron por tu mensaje. Heraclito bien apreciaba la naturaleza del cambio, de lo efímero, y aún el arte puede ser olvidado. Pero yo, creo que eso solo es una parte de la pintura, puesto que, el arte no muere, y a decir verdad, tengo la convicción de que el alma tampoco lo hace. Si me aventurara a decir que es lo que tienen en común, diría que es el pensamiento, derivado del libre albedrío (el pensamiento es una de las pocas cosas que son consecuencia directa del libre albedrío). Ni aún la biología, ni la física cuántica, ni la química son, ni serán capaces de explicar el pensamiento, porque no es caotico, ni espontaneo, pero carece de causa. Unos cuantos (miles de millones) de potenciales de acción de las neuronas, unas hormonas y algunos químicos no constituyen el pensamiento, los animales tambien los tienen, y no podemos decir que piensen, aún si lo hiciesen, al igual que nosotros ¡¿ como decir que el alma se reduce a eso?! ni aún la ciencia puede ser tan pretenciosa. Debe haber un sosten a todo esto que llamamos mente, y no es parte del preciado mundo tangible y objetivo de la ciencia. La ciencia, al igual que el arte y la filosofía, el día que lo sepamos todo, morirán, el fuego habrá consumido todo su combustible. Creo que en esto también es perceptible la gran belleza del universo, se recicla a si mismo, en constante movimiento, y cambio, no es posible llegar a decir, como Mallarme "Helas, la carne es triste" puesto que lo sabemos todo. Y aún en este flujo universal, hay algo que permanece. Solo piensalo, en el instante del big bang, que la realidad fuese como es, era infinitamente imprbable, porque las posibilidades de que el universo tuviera leyes diferentes, eran infinitas. El instante inmediatamente posterior, fue aún más improbale que el anterior, porque cada instante tiene posibilidades infinitas. Como el tiempo es divisible entre el infinito (la tortuga agradece a Zenon de Elea) los instantes de que hablo duran infinitamente poco. En conclusión, el presente es tan impobable que lo lógico es que la realidad cambiara siempre de manera total y verdaderamente caótica. Un instante hay gravedad, al otro no, otro una fuerza inimaginable la reemplaza, en resumen, la realidad no sería estable, nada existiría más de un solo instante. Pero, la realidad no es así (es ilógico hasta lo imposible creer que somos resultado del caos, o siquiere que este existe), si llamamos a algo "caos" es simplemente un orden que es demasíado complejo como para que lo entendamos, pero no es en absoluto verdaderamente caotico. ¿como es entonces que algo puede permanecer? bueno, lo lógico es pensar en un "factor" (externo a nuestra realidad) que tenga dominio (omnipotencia) sobre ella y pueda de hecho decidir o regular su curso. Decidir implica pensamiento, un pensamiento con libre albedrío capaz de pensar cada posibilidad de cada instante en ningún tiempo (omnisciencia). Es obvio, que dado que es externo a nuestra realidad, no tiene que limitarse a que dos objetos no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo, (Omnipresencia). Para acabar, si tenemos el concepto de felicidad en nuestra mente, (pues la felicidad es solo un ente de razón) implica que esta existe, si el gozo y lo bueno existe en nuestra realidad, y como ya dije, es así, solo puede ser consecuencia de la elección de ese "factor" externo, y por lo que se sigue que es bondadoso. Aún de las cosas malas surgen las buenas, por lo tanto, el mal es relativo, mientras que el bien es absoluto, y el mal no tiene lugar, por eso se deduce que la bondad de que hable es absoluta e infinita. Como ya se lo imagina el lector, si, estoy convencido de que Dios existe y es bueno, la lógica me apoya, pero aunque no lo hiciese, existe otro factor en juego, la fe, a fin de cuentas, el ser humano no es capaz de probar a "ciencia cierta" NADA, son, aún la mejor y más precisa de las teorias científicas, conjeturas, suposiciones. Robustita, diculpa el rodeo tan largo que hice, pero entenderás su porqué, si el alma es inmortal, el pensamiento lo es también, y como soy cristiano (y no cabe duda que es por fe, ya que la religión no puede ser ni desmentida ni aprobada por la razón) no me preocupa que el arte pudiera desaparecer solo para repetir su historia. La vida es bella, hermosa, y gran parte de su hermosura que apreciamos diariamente es su fugacidad, pero también hay algo que permanece, ligado a nuestra alma y conciencia, y es igualmente bello este aspecto estatico de la realidad. Carpe Diem. pero no dejes que el día te atrape a tí.

He vuelto!!!  

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Después de pasar más de 48 horas aplastado en el asiento de copiloto de la camioneta de mi abuelita, regresé del que creo último viaje que haré hasta entrar a la universidad. Miren lo que me he encontrado...
prueba irrefutable de que los mayas jugaban gato!!! (solo es broma, recuerdo que este blog no pretende ser una fuente de información para hacer tareas) si, como decía, en Chichén Itzá los mayas jugaron gato en sus paredes...

Sucesos de la vida real  

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Les presento un espeluznante dialogo real.
"En vez de un chocolate te voy a dar un mango"(Mamá)
"¿qué es un mango?" (Hijo con cara de perplejidad)
La sociedad del siglo XXI será recordada por mucho tiempo, la pregunta es ¿que queremos que recuerden de nosotros?

Without words  

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Finalmente, la tercera parte.  

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Ya terminé la tercera y última parte de mi relato "Los Espejos de Hiriom", me tomo un largo rato pero aquí está, disfruten el final.

Los viajeros de Audurmare
Nosotros somos los viajeros de Audurmare, los que no encontramos reposo. Ellos son los viajeros de Audurmare, los que buscan la nada y no la encuentran. Ustedes son los viajeros de Audurmare, los susurrantes del crepúsculo.
El mar, ah, el mar. El mar de Audurmare, el mar que no tiene lugar. Es este el hogar de los viajeros que susurran al crepúsculo. Navegan entre sus olas, que cantan constantemente, cuyo estruendo hace armonía con su murmullo, su ritmo cuasi caótico esconde el mayor de los órdenes. Audurmare es el nombre que los viajeros le han dado a la extensión de agua sin costas, cuyas profundidades son inalcanzables. Pero Audurmare no solo es el mar de abajo, es también el mar de arriba, donde nadan aves en el aire, y flotan nubes sumergidas en el viento. Las nubes pasan impasibles bajo el cielo de zafiro, ajenas al ajetreo de abajo, envueltas en sus propias guerras y paces. Nacen y mueren en sus perpetuas búsquedas de sus seres, se revuelven en sí mismas, buscando su ser. Bajo el cielo de zafiro pasan las nubes, en lo alto en lo alto. Uno es el mar de abajo, sus olas nacen en sus profundidades y crecen en su superficie. El mar se revuelve en sí mismo, es libre en su calma y en su agitación, ama por igual la tranquilidad de sus aguas y el estruendo de sus maremotos. Se miran, cara a cara, se saben libres, se ven independientes. Se besan, se entremezclan uno son, pero diferentes. Es entonces el Audurmare el camino de los viajeros. A la mayoría les complace viajar en veleros ligeros, aunque hay también los que prefieren grandes navíos. Ellos no conocen las costas, nunca las verán, ni las han visto. De estos viajeros he visto dos tipos, hay los que navegan gustosos sobre el mar y en las alturas, pero también hay los que se sienten más cómodos bajo la superficie del mar, y unos cuantos brincan de un lado a otro. Su mar infinito es su hogar, que existe solo en el crepúsculo, una tarde imperecedera es el tiempo de los navegantes de Audurmare. Su océano se halla suspendido entre las palabras y las ideas, de la nota al sonido, desde el oleo al color. Una gota de rocío les es vasta más que un mar y navegan con gusto a sus anchas en las gotas de lluvia. Se congregan en los charcos cuando una gota ocasional expande su onda sobre el espejo de sus aguas. Ellos mismos no son capaces de recordar quién fue el primero de ellos, pues un abismo les separa de la respuesta. Sin embargo saben que hacen una cosa desde aquel primer navegante. Susurran al crepúsculo, si crepúsculo que no pasa ni decae. Solo susurrando, su susurrar se hace eco en el pasillo blanco sin fin. Pueden gritar, pueden clamar, hablan y cantan, pero solo susurrándole al crepúsculo son oídos en el pasillo, lejanos, vagos, casi imperceptibles.

No logro recordar cuando fue que entré en este pasillo, de hecho es lo único que recuerdo, que estoy aquí. Blanco, completamente inexpresivo, saben, apreciaría bastante que hubiera sombras aquí, o que estuviera sucio, no lo sé, pero este blanco inmaculado, inexpresivo entra por mis ojos y quiere llegar a mi mente. Quisiera cerrar mis ojos, mantener fuera este blanco que es tan negro por dentro, alejarme de todo esto. Porque lo detesto tanto, a todos los demás en el pasillo parece gustarles, caminan hacia adelante, nunca paran, siempre continúan. Algunos van en dirección contraria a la mía, otros van conmigo. De cuando en cuando, alguno cambia de dirección, en realidad esto no es gran cosa ya que el pasillo corre de atrás hacia adelante en la misma dirección que de adelante para atrás. Una vez, me detuve a hablar con un señor en harapos, que se había cansado y se sentó. Me dijo que en cuanto recobrara sus fuerzas continuaría, y que yo no debía detenerme. Por un momento me sentí en confianza, y le pregunté si no sería interesante saber que hay detrás de las puertas del pasillo. El pasillo está plagado de puertas, una tras otra a intervalos irregulares. Algunas son de madera, otras de metal y de otros tantos materiales, pero si algo tienen en común es que no se puede ver lo que hay detrás. El harapiento me regañó, y la gente se apartó de mí un buen rato hasta que olvidaron el suceso. Nadie ha abierto una puerta, nadie quiere abrirlas porque no saben lo que habrá detrás. Solo nos limitamos a seguir adelante, porque, bueno, el pasillo debe tener algún final, ¿no? Pero hoy es el gran día, hoy he escuchado un susurro que viene detrás de una puerta, es pequeña y no muy bonita, pero oí algo detrás de ella. Me detuve inmediatamente cuando escuche el susurro lejano, apenas y lo escuche por un instante, pero estoy seguro, hoy abriré la puerta y entraré.
Detrás de la puerta de madera astillada, pintada de un blanco que se cae en escamas, me esperaba un campo verde, con árboles de manzanas rojas como la grana. Entré y la puerta se cerró tras de mí, sus bordes de desvanecían al momento y detrás de ella no vi más que el horizonte y el campo. Una gaviota paso volando sobre mí, hacia la costa. La arena llegaba hasta donde el mar la bañaba, una línea siempre cambiante. El rugido de las olas retumbaba a lo largo de la costa hasta que llegó a una cueva en la playa de arena clara. El mar entraba a la cueva, parecía más bien un túnel por donde el mar entraba tierra adentro. El techo estaba húmedo y una gota de agua cayó al agua. Una sola nota se escucho, un tono agudo pero claro, en las playas de arena clara. El arpa tenía mil cuerdas. Una diestra mano la manejaba, tañendo sin parar. La orquesta ejecutaba un movimiento espectacular. Los violines y las flautas, y una miríada de instrumentos tocaban sin parar frente a mí. Me senté al momento embelesado, tratando de agarrar y estrujar con fuerza cada nota, cada armonía, cada timbre y tono. El concierto seguía, a pesar de que me había subido sin permiso a la tarima. Di media vuelta, el director de la orquesta me sonrió y continuó dirigiendo.

Este es el final de mi relato, disfrute mucho escribiendolo, y me siento complacido por haberlo terminado. Ahora no me queda más que seguir escribiendo mucho y estudiar más todavía, y yo que creía que iba a poder descanzar en vacaciones.